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Ocho beneficios de las relaciones intergeneracionales


Cuando hablamos de “generación” nos referimos a todo el grupo de personas que nacieron el mismo año y que, por lo tanto, comparten la misma edad dentro de una sociedad, aunque pueden tener situaciones sociales, económicas y culturales muy distintas. También podemos referirnos a las diferentes “generaciones” actuales refiriéndonos a las personas mayores, diferentes de las adultas, de las personas jóvenes y de los niños y niñas.

Usaremos esta última definición para explicar la importancia de las relaciones intergeneracionales y conocer qué beneficios aportan a la sociedad.


Las relaciones intergeneracionales se establecen cuando personas de grupos de edad diferentes comparten conversaciones, vivencias y actividades de todo tipo de forma continuada en el tiempo.


Se dan de forma natural los momentos entre los más jóvenes y los mayores de la familia para compartir historias, consejos, cuidados, fomentar valores como el cariño y el respeto, acompañarse mutuamente en las tareas cotidianas como sería ir a hacer la compra, intentar actualizarse dentro del mundo de la tecnología, también existe el vínculo económico en forma de “propina semanal” que ilusiona tanto a nietos como a abuelos, etc.

Por lo tanto, aseguramos cierta actividad compartida entre generaciones dentro del seno familiar.


Estas relaciones intergeneracionales proporcionan múltiples beneficios tanto a los mayores involucrados como a los diferentes grupos de edad con los que se relacionan:


  1. Transferencia de conocimientos y experiencias entre distintas generaciones.

  2. Conocer de primera mano eventos de nuestra historia relatado por sus protagonistas

  3. Facilita el conocimiento de nuevas tecnologías cuando se trabaja con adolescentes.

  4. Promueve el conocimiento emocional de las diferentes fases de la vida y poder compararlas en un mismo momento.

  5. Nos muestran la interdependencia entre las diferentes generaciones de una misma sociedad y como pueden ser unas complementarias de otras.

  6. Se consigue desdibujar el límite entre cuidador y persona cuidada porque ambos grupos de edad reciben y dan a la vez, enriqueciéndose y cuidándose mutuamente.

  7. Combatir los estereotipos asociados a cada grupo de edad: jóvenes vagos y mayores cascarrabias por ejemplo.

  8. Promueve el contacto entre culturas distintas, además de edades diferentes.


Y si nos fijamos solamente en las personas mayores, todas las que participan de actividades intergeneracionales mejoran su autoestima, tienen más vitalidad, evitan los sentimientos de soledad y aislamiento, aumentan la curiosidad de nuevo en su forma de vivir, sienten que todavía pueden aportar su granito de arena en la sociedad y les hace más fuertes frente a posibles futuras adversidades.

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